De Miami a Puerto Rico con Amor

Mucho se ha hablado del doble paso del devastador huracán María: el que arrasó con nuestra hermosa isla y el que desgarró millones de corazones de los boricuas en la diáspora. Mucho me ha costado poner en palabras historias desde el paso de María. Esas primeras horas sin tener noticias de familiares y amigos, se fueron convirtiendo en días, semanas… Las imágenes que se empezaron a ver alrededor del mundo eran simplemente trágicas. Pero cuando hay una tragedia de esta magnitud, la gente suele ser generosa. Voluntarios llegan de todas partes a ofrecer ayuda. Muchas veces, sin embargo, hay una pequeña pizca de desconfianza cuando te encuentras lejos. Si entrego en un centro de acopio, ¿llegarán las cosas a las manos correctas? ¿Se entregarán a tiempo? Esa preocupación fue justamente la que movió a esta publicista y  “amateur blogger” a hacer algo de forma más directa, o al menos, lo más directa posible. Vivo en Miami hace 5 años pero viajo a la isla con frecuencia; cada vez que puedo. Este viaje en el fin de semana largo de Acción de Gracias era diferente. Era la primera vez que iba a ver a Puerto Rico después de María. Todo empezó con un esfuerzo pequeño de una cuenta online para recolectar algo de fondos para enviar artículos de primera necesidad a los amigos más cercanos: baterías, abanicos recargables, comida enlatada, lo que ellos me dijeran que les podía hacer falta de momento. Luego, algunos amigos empezaron comprar artículos en Amazon para eventualmente enviar a Puerto Rico, una vez el correo normalizara operaciones. Mientras tanto en Miami, donde rápidamente se crearon centros de acopio, se empezaron a recoger donaciones de la empresa privada. Gracias a contactos laborales, se logró coordinar un envío de 40 toneladas de comida de perro y gato, en avión privado en conjunto con una organización basada en Boston, a Puerto Rico. Se había logrado algo importante.  Pero, ¿qué más se podía hacer? La inquietud de poder ayudar de forma más directa seguía en mi mente y corazón. Poco a poco, se fueron recogiendo más donaciones, empezando con el grupo de General Mills en Miami; comprando más suministros, que se convirtieron en cajas y cajas de cosas para enviar a Puerto Rico. Me escribió una prima en Facebook: “esto muestra que una sola persona, puede hacer la diferencia”. Pero una persona solita, a menos que tengas muchos fondos a su disposición, lo cual no es mi caso, no puede correr con el gasto completo. En ese momento se empezó a formar un grupo muy heterogéneo de voluntarios y donantes “orgánicos”. El Puerto Rico Film Friends Relief Fund en compañía de la empresa de alquiler de equipo de cine, PJ Gaffers, pagó el envío de las donaciones recogidas en Miami (gracias a mi amiga Rosa que además de ser damnificada de María, fue una gran aliada de mi pequeña causa). Mientras tanto en Puerto Rico, el Centro para Puerto Rico y JM Blanco Amerisourcebergen donaron sobre 40 cajas de agua (gracias a dos hermanas que la vida me regaló, Gloribel y Rosangela). Una compañía local, Quiñones Sign Specialties, establecida en Ponce y de un compañero de Sagrado, puso a disposición sus vehículos pick-up para movilizar la donación de la preciada agua. En otras palabras, fueron los mismos amigos a los que yo quería ayudar, los que llevaban incontables días sin electricidad, sin agua o sin señal, o todas las anteriores, los que se pusieron a la orden de la “misión” para lograr la entrega de lo que se había recogido en Miami. A su vez, las compañías Walmart y Yaucono, de manera local, donaron compras, café, leche, comida enlatada, también gracias a dos “angelitas” colegas que también movieron a su gente localmente para conseguir esto. Poco a poco, lo que empezó con un par de paquetes de baterías, lucía como algo que podía impactar de manera muy positiva a alguna comunidad en necesidad. Por fin se llegó el día de viajar a Puerto Rico. Ese día se demoró un poco porque conseguir vuelos de regreso estaba bien difícil. Ya planeado el día de la entrega, el 25 de noviembre, había tantos suministros que faltaban carros para movilizarlos. Sin dudar, la CEO de la compañía puertorriqueña de planeación de eventos, Sizzling Ideas Concept Developers and Event Designers, Eugenia Rivera -mi tocaya y también compañera de Sagrado, entre otras cositas, puso sus vehículos -y su familia, también a disposición de la misión. Una da las voluntarias, también residente de Miami, María “Charito” Sepúlveda, llevó no solo a su mamá, sino también a su “support dog”, Lila June, quien participó alegremente de la entrega. Los padres de Charito, Gloria y Luis Sepúlveda, perdieron su casa en el Camino Los Aquino de Carraízo. Lo que quedaba, ya fue demolido y ahora se preparan, poco a poco para reconstruir. A pesar de su propia tragedia, doña Gloria entregó compras, transportó agua y especialmente, dio mucho amor de una manera tan alegre que nos dio una gran lección a todos ese día. IMG_0419

Yo llegue primero al sector de Puente Jobos de Guayama a ver mi tío, de quien habíamos tenido noticias pero con quien no habíamos hablado desde el paso de la tormenta. Me lo llevé en la comitiva y fue así como salió el grupo, luego de superar dificultades por la falta de señal, hacia la afectada comunidad de Punta Santiago en Humacao. Publicistas, productores, colegas, ex-compañeros de trabajo, de universidad y de colegio, familia; algunos se conocían de antes, algunos se conocieron ese día. Llevaron a sus hijos a ayudar (porque ya somos “grandes” y nuestros hijos ya pueden ayudar… además, bien dicen que enseñamos más con nuestro ejemplo que con palabras).IMG_0449

Con la entrega de suministros, artículos de higiene, artículos de bebé, agua, lámparas, se impactó esta necesitada comunidad al este de la isla, muy cerca del lugar por donde entró el huracán aquel 20 de septiembre. La coordinadora de donaciones en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de dicha comunidad, Lourdes Torres, nos dijo en algún momento del día:  “toda la ayuda es bienvenida y sobre todo necesaria; María nos ha golpeado a todos, pero ha sido más cruel con nuestra gente más vulnerable. Los estamos ayudando desde el 2 de octubre con suministros, pero también estamos fomentando en ellos la autogestión, ese deseo de luchar, por sí mismos y salir adelante”. Mi querida amiga Vanessa, quien me ayudó con la donación de Walmart, ya había visitado el área y me hizo una anécdota de esas que se dan en estas tragedias: el párroco de la iglesia les contó que el mar entró 600 metros al área y los bancos de la capilla todos con el agua y el viento volaron hasta la calle; los santos, sin embargo, quedaron todos en intactos en su lugar. figuras de resina que fácilmente pudieron haber volado, pero no fue el caso.IMG_0503 (1)

Pueden seguir ayudando a la Parroquia, que se encuentra en la Calle Iglesia de Punta Santiago, Humacao. Como bien dijo Lourdes, cualquier ayuda es buena y encontrarán un grupo de personas amorosas y entregadas a ayudar. Puedes identificar una comunidad a la que puedas ayudar, aunque creas que tu ayuda es “poquita”. Siempre habrá alguien agradecido. nosotros entregamos aproximadamente 50 compras, de 10 que esperábamos llevar, gracias a la generosidad de familiares y amigos, que en medio de sus propios retos, sacaron de su tiempo y dinero para ayudar. No tuve ni que alquilar carro porque una amiga muy generosa, me prestó su SUV para ahorrarme ese gasto.

Sigue faltando ayuda en tantos sectores de la isla. Esto fue algo tan pequeño comparado con lo que hace falta, pero la satisfacción de haber podido hacerlo llena mi corazon. Escribí esta entradita en el blog para agradecer a todos y cada uno de los que me ayudaron a mi, aunque no los nombre e todos por nombre y apellido, GRACIAS. Apoye el negocio local. Ellos son los que están dando el todo por el todo por Puerto Rico.

Parte de las donaciones se distribuyeron también en las comunidades de La Perla y Villa Palmeras.

Y una parte muy especial, en Santurce. En la Calle San Jorge vive un señor conocido como el “Cat Man of Puerto Rico”, Glen Venezio. Glen hace una ruta de alimentación de sobre 70 gatitos callejeros todas las noches, con huracán o sin huracán. A Glen se le llevó comida y tarjetas de regalo. Si tu causa son los animalitos y quieres ayudar a Glen, lo puedes hacer a través de PayPal o ATH Móvil:  https://paypal.me/glencats / 787 231 4981.

Bien dice un gran amigo mío, músico e ingeniero, que tiene siempre la capacidad de hacerme llorar (y este viaje no fue la excepción), que para tener un mejor Puerto Rico, lo que hace falta son mejores puertorriqueños.

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