Hacienda La Mocha: Un Viaje en el Tiempo

Recientemente he tenido la buena fortuna de poder pasar una temporada larguita en mi amado Puerto Rico. Nacida y criada en San Juan, obviamente, tengo mis sitios favoritos, y como dice la canción de Chavela Vargas, “uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida”. Pero en esta ocasión quería conocer algunos lugares que no conociera, recordando una viaja campaña publicitaria que decía “conoce a Puerto Rico primero, antes que al extranjero”; creo que era de Paradores de Puerto Rico. Bueno, pues me proponía conocer algunos pueblos que no conociera, hacer cosas que no había hecho antes en mi propia Isla.

Soy una auto descrita “social butterfly”. Fui una “early adopter” de Facebook; de Instagram no tanto, hasta que le cogí el gustito. Y en mi vida en las redes sociales, he descubierto muchos lugares que luego visito y me encantan, restaurantes, museos, atracciones, hasta hoteles. El hermoso municipio autónomo de Ponce no es nuevo para mi. Una de mis mejores amigas durante mis años universitarios, mi dupla de clases de concentración, es oriunda de la Ciudad Señorial y sus padres siempre me recibieron en su casa como a otra hija. ¡Mi hijo es mitad ponceño! Pues fue en el sector La Mocha del barrio San Patricio, precisamente de Ponce, donde descubrí una encantadora hacienda, convertida en Bed & Breakfast, que está inspirada en otros tiempos, y en la hermosa industria del café.

Hacienda La Mocha es una bellísima propiedad y cuando llegas, es como si dieras atrás en el tiempo. Tuve el placer de disfrutar un recorrido de la mano de su propietaria, Madga Nieves. Magda Nieves, propietariaMagda me contó que originalmente, pensaron, ella y su esposo, que la hacienda podía ser un remanso de paz y descanso para ellos y su familia, pero se dieron cuenta que era justo rescatar esta joya del pasado ponceño. Con la ayuda de estudiantes y profesores de la Escuela de Arquitectura de Ponce, los dueños rescataron las antiguas veredas de la finca, y demoraron siete años en un proceso de restauración, para convertirla en lo que puedes conocer hoy: un destino turístico único en Puerto Rico.Entrada, barrio La Mocha

Lo que sé sobre la historia de Hacienda La Mocha es esto: entre finales del siglo 19 y principios del siglo 20, La Mocha fue una próspera y productiva hacienda cafetera. Parecido al caso de Aguirre -pero más pequeña, contaba con una escuelita donde estudiaban los hijos de los hacendados en armonía con los hijos de los agricultores. Contaba con un dispensario médico, un colmado. Tiene un área que ahora sirve como cine, que era donde se lavaba el café en esa época gloriosa. Su dueño original era corso. En esa época, eran más de mil acres; ahora son 45 acres, con 10 acres dedicados al cultivo de café. Numerosas familias trabajaban y vivían en el área. Pero, como sucedió en tantos lugares, la llegada en grande de la industrialización, la partida de la gente de las montañas hacia las ciudades, hicieron que las tierras agrícolas quedaran en el olvido.

Mientras recorría la hacienda, con sus muebles que parecen sacados de la época, gracias al ojo para el detalle que tiene Magda, podía imaginar fácilmente que viajaba en el tiempo. Y aunque parecen de museo, cada pieza fue rescatada por su dueña, y está puesta en cada lugar, gracias a ella. Cada esquina, cada detalle, da un encanto particular a la hacienda, te hace sentir tan a gusto que no quieres partir.

En el primer piso, encuentras el café y restaurante, que puedes visitar, aunque no te estés hospedando allí.

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Vistas de la Hacienda

Pero el segundo piso es el verdadero tesoro de La Mocha. Con nueve habitaciones perfectamente decoradas en colores claros, con balcones y baños privados, puedes disfrutar de dos terrazas con una impresionante vista panorámica al monte y la Bahía de Ponce.

En una de esas terrazas estuve buen rato meciéndome plácidamente en hamaca, y por un momento pensé “si esto no es el paraíso, no se que pueda serlo”.

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Terraza en el segundo piso

¿Qué puedes hacer al hospedarte en La Mocha? Puedes reservar con anticipación un masaje terapéutico de 30 minutos o de 1 hora. Tienes 45 acres de veredas que puedes explorar. Si eres amante de la naturaleza, puedes realizar una caminata para apreciar el avistamiento de aves. Puedes hacer una caminata guiada por los sembrados de café, y así aprender sobre el proceso del cultivo, desde recoger la frutar hasta disfrutar una deliciosa taza de café fresco. En las noches, puedes disfrutar también de las fogatas al aire libre y pasar una velada como pocas.

Puerto Rico es conocido mundialmente por sus playas hermosas, pero Puerto Rico y su cultura es mucho más que playas bonitas -aunque tengamos unas hermosas. A un año del paso del Huracán María, la mejor manera de ayudar a la isla es visitar la isla. Hospédate en lugares únicos como este, disfruta su gastronomía, apoya la agricultura local. Estoy convencida de que el agroturismo tiene un potencial enorme en la isla. Eso es precisamente lo que quiere hacer La Mocha, mostrarle a sus huéspedes la inmersión en el agroturismo. Se que uno de los sueños de los propietarios de La Mocha es que sus huéspedes puedan recoger su café en las veredas de la hacienda y al irse, se puedan llevar ya su café tostado. Estoy segura de que pronto, eso será parte de la experiencia de Hacienda La Mocha. Bien dijo el italiano Guiseppe Verdi hace un par de siglos, “El café es un bálsamo para el corazón y el espíritu”.

Para más información, puedes visitar http://www.haciendalamocha.com
Instagram: http://www.instagram.com/haciendalamocha

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Vista parcial de la Hacienda

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